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2012/02/24 11:06 KST

Lee se enfrenta a plato lleno de problemas difíciles en el último año en el cargo


Seúl, 24 de febrero (Yonhap) -- Con los posibles sucesores preparándose gradualmente para las elecciones presidenciales de diciembre, el presidente, Lee Myung-bak, no puede darse el lujo de frenar en su último año en el cargo, ya que se enfrenta a un plato lleno de problemas difíciles de manejar, desde una economía ralentizada a una Corea del Norte que sigue siendo agresiva.

  Lee celebra el sábado el cuarto aniversario de su toma de posesión, en medio de sombrías perspectivas para los mercados de exportación, el aumento del desempleo, una creciente brecha entre los ricos y pobres, la intensificación del politiqueo antes de las elecciones principales y una Corea del Norte cada vez más rencorosa.

  Si eso no fuera suficiente, Lee tiene que lidiar con esos problemas con un mandato debilitado por una serie de escándalos de corrupción que involucran a sus colaboradores cercanos y confidentes y con los bajos índices de aprobación. Por ley, Lee tiene prohibido buscar la reelección después de que su único mandato de cinco años termine en febrero de 2013.

  La Asamblea Nacional también es hostil, contraviniendo a menudo a Lee y cuestionando sus políticas, no sólo los partidos de la oposición, sino también los miembros del gobernante Partido Saenuri, actualmente bajo el control de la antigua rival de Lee y principal aspirante a la presidencia, Park Geun-hye.

  "Ésta es una situación común que experimentan los presidentes de todos los países con una presidencia de mandato único, antes de dejar el cargo", dijo Kim Hyung-joon, un profesor de ciencias políticas en la Universidad Myongji de Seúl.

  Desde comienzos de año, Lee ha dicho, en repetidas ocasiones, que trabajará persistentemente, hasta el último momento de su mandato, para ayudar a la nación a avanzar a través de la incertidumbre económica mundial -provocada por una crisis de deuda de la eurozona- y a sentar las bases para el crecimiento futuro.

  "Tenemos que correr con toda nuestra energía hasta que entreguemos el testigo, de modo que el siguiente atleta pueda correr a la misma velocidad", dijo Lee, el mes pasado, durante un taller para funcionarios gubernamentales, comparando la transición de poder del año que viene con un cambio de testigo en una carrera de relevos.

  Lee renovó ese compromiso durante una conferencia de prensa celebrada el miércoles para conmemorar el aniversario de esta semana, haciendo hincapié en que el mundo está "en una situación realmente inestable en donde no se vislumbra el camino a seguir" cuando habló de la gravedad de la situación económica mundial.

  "Por lo tanto, creo que el año que me queda es tan importante como puede ser", dijo. "Voy a trabajar en mi camino a seguir sin llegar a ser descuidado o dejarme desconcertar, incluso por un solo día."
Los últimos cuatro años de Lee no estuvieron faltos de crisis, tanto económica como políticamente.

  La primera se produjo apenas meses después de que Lee asumiera el cargo, a principios de 2008, cuando comenzaron las masivas protestas antigubernamentales por su decisión de reanudar las importaciones de carne de ternera estadounidense, y asestó un duro golpe a su incipiente presidencia.

  Una crisis financiera mundial se produjo más tarde ese mismo año, aumentando los temores de que la cuarta economía más grande de Asia pudiera sumirse en una crisis similar a la que azotó al país a finales de los 90 y se tardó en superarla años de dolorosa reestructuración económica.

  "Al repasar lo acontecido, creo que la gente me eligió como presidente en 2007 entregándome la misión de reactivar la economía", dijo Lee durante la conferencia de prensa. "Cuando fui investido, esperaba que pudiera cumplir con las expectativas de la gente, pero nadie sabía que una gran crisis económica mundial vendría en mi primer año".

  Corea del Norte ha sido también una fuente constante de tensión durante la Administración Lee.

  La nación comunista llevó a cabo el lanzamiento de un misil de largo alcance y un segundo ensayo nuclear en 2009, y organizó dos ataques mortales contra el Sur en 2010 -el hundimiento de un buque de guerra en aguas cercanas a la frontera marítima occidental en marzo y el bombardeo de una isla fronteriza en noviembre-.

  El pasado mes de diciembre, el líder autocrático, Kim Jong-il, falleció de forma inesperada, dejando al régimen provocativo -con programas nucleares- en manos de su hijo menor y heredero no sometido a prueba, Kim Jong-un -de quien se cree que tiene cerca de treinta años-, y aumentando las incertidumbres sobre la península dividida.

  Lee, quien fue elegido con el mayor margen de votos en la historia del país, ha visto caer sus índices de aprobación -a sólo el 25,5 por ciento la semana pasada-, en gran parte a causa de la percepción generalizada de que la brecha de riqueza se ha ampliado debido a sus políticias proempresariales y a que los beneficios del crecimiento en las grandes empresas no han llegado a la clase obrera.

  Otros factores de su caída en desgracia incluyen su insistente colocación de sus confidentes de muchos años en puestos clave, su proyecto impopular para la restauración de los cuatro ríos principales de la nación, la tensión en las relaciones intercoreanas intensificadas por su política de línea dura y una serie de escándalos de corrupción que involucran a sus colaboradores cercanos.

  Los funcionarios presidenciales dicen que estas imágenes negativas eclipsan injustamente los logros de Lee, tales como la rápida recuperación de la crisis financiera mundial de 2008, una serie de enormes acuerdos económicos, que incluyen un proyecto de construcción de una central nuclear en los Emiratos Árabes Unidos, y la exitosa organización de la nación de una cumbre del G20 en 2010.

  Lee ha dicho, en su discurso de Año Nuevo y en otros discursos, que el objetivo en su año restante en el cargo sería ayudar a la economía a mantenerse alejada de la última crisis financiera mundial, frenar la inflación y el desempleo, estimular el crecimiento y mantener bajo control las tensiones con Corea del Norte.

  Lee también dejó claro el miércoles, durante la conferencia de prensa, que no va a ceder a las demandas y políticas populistas, llevadas a cabo por los partidos políticos para atraer a los votantes antes de las elecciones generales de abril y las elecciones presidenciales de diciembre.

   elena@yna.co.kr
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