2018/01/02 09:00 KST

Article View Option

(ESPECIAL DE AÑO NUEVO)- Las elecciones regionales y la revisión constitucional predominarán en la política surcoreana en 2018

Seúl, 2 de enero (Yonhap) -- Los políticos surcoreanos se enfrentan a un camino duro una vez más en 2018, a medida que los partidos rivales se preparan para elecciones locales de gran importancia, con el tema divisivo de una revisión constitucional que posiblemente los pondrá en una trayectoria de colisión, dijeron este viernes los analistas.

Según los expertos, está previsto que el panorama político se someta a un importante reajuste antes de las elecciones de junio, en el que los conservadores intentarán reagruparse para contrarrestar a sus firmes rivales liberales y los partidos minoritarios reforzarán su campaña moderada.

En el segundo año de su presidencia, el presidente Moon Jae-in podría seguir adelante con su iniciativa para unas "políticas cooperativas", pero la acritud con el bloque opositor podría profundizarse en medio de su campaña contra los "males acumulados", que sus antagonistas cuestionan como una "represalia política".

La forma en la que se reformará el bloque opositor para despertar el sentimiento de mantener bajo control al bloque gobernante y si el presidente será capaz de mantener su alta aprobación del pueblo en las elecciones, serán un barómetro clave para evaluar el éxito que tendrán los políticos surcoreanos en 2018, dijo el analista político Jun Kye-wan a la Agencia de Noticias Yonhap.

En cuanto al principal partido opositor, el Partido de Libertad Surcoreana (LKP, según sus siglas en inglés), las elecciones municipales y de gobernadores son una oportunidad crucial para una redención política, después de haber sido sacudido hasta sus cimientos por un escándalo masivo de corrupción que involucra a la expresidenta Park Geun-hye, actualmente encarcelada.

Para impulsar sus oportunidades de victoria, ha estado tratando de unificar el bloque conservador fracturado y realizar reformas radicales, especialmente mediante medidas para disociarse de Park y sus aliados clave dentro del partido.

En medio de la inminente perspectiva de un reajuste político, la plana mayor del partido opositor minoritario Partido Popular ha estado liderando una campaña para movilizar a "liberales racionales y conservadores reformistas" a fin de posicionarse como una alternativa centrista viable para los partidos principales -el gobernante Partido Democrático y el LKP-.

El partido centroizquierdista finalizará pronto su plan de fusionarse con el partido conservador minoritario, el Partido Bareun, lo que podría hacer ascender hasta 50 el número total de sus legisladores en el Parlamento de 299 escaños.

El Partido Bareun, afectado por deserciones masivas, dio la bienvenida al plan de fusión, ya que está luchando para sobrevivir en un tiempo de flujo político.

La fusión podría afectar la suerte política del partido gobernante y del principal opositor, dado que algunos legisladores de los partidos minoritarios podrían desertar a cualquiera de ellos para protestar contra lo que consideran una unión inverosímil entre los partidos sin afinidad ideológica.

La perspectiva de un cambio en la dinámica parlamentaria ha puesto en vilo al Partido Democrático, dado que podría perder su estatus tenue como el mayor poder en la Asamblea Nacional. El partido gobernante cuenta actualmente con 121 escaños parlamentarios, cinco más que el LKP.

El 6 de diciembre del 2017 se lleva a cabo una sesión plenaria de la Asamblea Nacional, en Seúl. (Foto de archivo)
El 6 de diciembre del 2017 se lleva a cabo una sesión plenaria de la Asamblea Nacional, en Seúl. (Foto de archivo)

Es probable que el proceso tortuoso de una revisión constitucional eleve las tensiones políticas el próximo año.

Pese a meses de deliberaciones parlamentarias, los partidos rivales siguen siendo polos opuestos sobre la forma de reorientar la Constitución, pese a que comparten la necesidad de una revisión para reflejar los cambios sociales y políticos desde su última enmienda en 1987.

Los partidos han fracasado incluso en alcanzar un consenso en el cronograma para el proceso de revisión, dado que el LKP rechazó el intento del partido gobernante de mantener un referendo público sobre la revisión conjuntamente con las elecciones locales.

El LKP argumenta que realizar las dos votaciones simultáneamente correría el riesgo de politizar el tema de la enmienda, y que fijar cualquier calendario para un referéndum haría que la propuesta de revisión fuese precipitada.

Asimismo, está en cuestión cómo remodelar la ley básica para abordar la concentración de poder actual en un solo líder, que ha sido culpada, durante mucho tiempo, de los abusos de poder, corrupción y una intensa polarización política.

Durante su campaña electoral, Moon urgió el cambio del mandato único actual, de cinco años, a una presidencia de cuatro años que permita una sola reelección. Dijo que el cambio ayudaría a garantizar una implementación de políticas consistente, con visiones a largo plazo.

Pero sus adversarios obstaculizaron la propuesta de Moon, planteando la posibilidad de que un cambio en el mandato presidencial pudiera ser aprovechado para extender el control del poder del líder. Algunos prefieren un cambio que aporte mayor autoridad al primer ministro para difuminar los poderes estatales dominados por el presidente.

Otra línea divisoria política afecta a la campaña de gran alcance de Moon para reparar los temas de corrupción, abuso de poder, nepotismo, violaciones de derechos y presunta interferencia electoral por parte de los órganos estatales. La campaña ha puesto a una serie de legisladores conservadores de la oposición en el punto de mira de la fiscalía, avivando los rumores sobre una represalia política.

La campaña continuará posiblemente el próximo año, pero el presidente podría moderarla para obtener el respaldo legislativo del bloque opositor para llevar adelante su agenda de reforma, incluida la reestructuración de los órganos de poder, como la fiscalía, acusada, durante mucho tiempo, de parcialidad política.

El panorama político del próximo año también podría estar afectado por factores externos, como las relaciones del país con Corea del Norte, Estados Unidos, China y Japón.

Reclamando el sector de seguridad como su punto fuerte, los partidos conservadores han seguido atacando la iniciativa política del Gobierno liberal para el diálogo y acercamiento intercoreanos, presionándole para adoptar una postura de línea dura sobre el belicoso vecino.

Los partidos han reprendido también al Gobierno por la falta de un progreso tangible en los esfuerzos para restaurar los lazos con China, que se han tensado debido a la instalación de un sistema de defensa antimisiles de EE. UU. en Corea del Sur, que, según Pekín, socavaría sus intereses de seguridad.

Las frías relaciones con Japón son otro punto de ataque. Las incertidumbres se avecinan sobre las perspectivas de las relaciones bilaterales, tras la reciente revisión de Seúl de su pacto del 2015 con Tokio para resolver el tema de la esclavitud sexual de las mujeres coreanas en tiempos de guerra, perpetrada por Japón.

jisooaw@yna.co.kr

(FIN)