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Corea del Sur incrementará presión diplomática sobre Corea del Norte por los asuntos de los derechos humanos: funcionario
Seúl, 1 de junio (Yonhap) -- Corea del Sur planea incrementar la presión diplomática sobre Corea del Norte acerca de los asuntos de los derechos humanos, incluido el caso de tres surcoreanas, supuestamente detenidas en la nación comunista durante décadas, dijo un funcionario de alto rango este viernes.
La medida podría exacerbar aún más las relaciones ya crispadas entre Seúl y Pyongyang.
Se espera que un objetivo inmediato de la campaña esté en el caso de Shin Suk-ja y sus dos hijas, de quienes se cree que están detenidas en el Norte desde 1987, un año después de que su esposo, Oh Kil-han, huyera de la nación comunista.
Oh afirma que su familia fue engatusada para ir al Norte en 1985 a través de Alemania Occidental, en donde él estaba estudiando.
Pero un diplomático norcoreano de alto rango dijo al grupo de la ONU, el mes pasado, que Shin había muerto de hepatitis y que sus dos hijas no consideran a Oh como su padre, ya que "abandonó a su familia y condujo a su madre a la muerte".
"La situación es que ya no podemos seguir ignorando los problemas de los derechos humanos en Corea del Norte, incluido el caso de la Sra. Shin y los campos de prisioneros políticos", entre otros, dijo un funcionario presidencial de alto rango. "El Gobierno surcoreano movilizará todos los canales diplomáticos posibles para esto".
A principios de esta semana, el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, instó a una mayor atención internacional al caso de Shin, cuando se reunió con el rey de Suecia, Carl XVI Gustaf. El viceministro de Asuntos Exteriores de Suecia, quien estaba presente en la reunión, prometió cooperar activamente con los esfuerzos de Seúl.
"Aunque es difícil tener conversaciones directas con Corea del Norte, estamos tratando de tener contacto con varios canales", tales como la Asamblea General de la ONU, el Consejo de los Derechos Humanos, la Unión Europea, Suecia y otras naciones que pueden hablar con Pyongyang, dijo el funcionario.
Corea del Norte ha sido etiquetada, desde hace mucho tiempo, como uno de los peores violadores de los derechos humanos del mundo. El régimen no tolera la disidencia, retiene a cientos de miles de personas en campos de prisioneros políticos y mantiene un control férreo sobre la información del exterior.
Pero Pyonyang ha sido susceptible a cualquier comentario sobre su historial de derechos humanos, denunciándolo como parte de un intento estadounidense para derrocar al régimen.
Las relaciones entre las dos Coreas empeoraron seriamente, después de que el presidente Lee asumiese el cargo a principios de 2008, ya que Corea del Norte protestó enérgicamente contra su política de vincular la asistencia al progreso en los esfuerzos internacionales para poner fin a los programas de armas nucleares de Pyongyang.
Los vínculos empeoraron aún más cuando el Norte realizó dos ataques mortales contra el Sur en el año 2010.
gaby@yna.co.kr (FIN)
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