2018/05/16 17:35 KST

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Corea del Sur y EE. UU. continuarán sus ejercicios militares conjuntos pese a la protesta norcoreana

El ministro de Defensa surcoreano, Song Young-moo (izda.) y el general Vincent Brooks, comandante de las Fuerzas Armadas Estadounidenses en Corea del Sur
El ministro de Defensa surcoreano, Song Young-moo (izda.) y el general Vincent Brooks, comandante de las Fuerzas Armadas Estadounidenses en Corea del Sur

Seúl, 16 de mayo (Yonhap) -- Corea del Sur y Estados Unidos seguirán adelante con sus ejercicios militares aéreos conjuntos según lo planeado, ha dicho este miércoles el Ministerio de Defensa surcoreano, horas después de que Corea del Norte cancelase los diálogos intercoreanos de alto nivel en protesta contra las maniobras.

El ejercicio anual Max Thunder, de dos semanas de duración, comenzó el viernes pasado movilizando 100 aviones, incluidos ocho cazas de sigilo F-22, además de cazas F-15K y F-16. Las maniobras son organizadas por el Comando de Operaciones de la Fuerza Aérea de Corea del Sur y la 7ª Fuerza Aérea de Estados Unidos.

"Los ejercicios procederán según lo planeado y, en cuanto al tema, no hay diferencias entre el Sur y EE. UU.", dijo el ministerio en un mensaje de texto a los periodistas.

Asimismo, el ministerio dijo que los ejercicios están diseñados para mejorar la capacidad de los pilotos y no para la implementación de un plan operativo o de una maniobra de ataque.

Los comentarios tuvieron lugar después de que el ministro de Defensa, Song Young-moo, y el general Vincent Brooks, comandante de las Fuerzas Armadas Estadounidenses en Corea del Sur, sostuvieran una reunión de emergencia para dialogar, aparentemente, sobre la abrupta decisión unilateral de Pyongyang de cancelar la reunión de alto nivel entre las dos Coreas programada para este miércoles.

Un caza de sigilo F-22 Raptor aterriza, el 16 de mayo de 2018, en una base aérea surcoreana en Gwangju, a unos 329 kilómetros al sur de Seúl, durante los ejercicios militares conjuntos Max Thunder de Corea del Sur y Estados Unidos.
Un caza de sigilo F-22 Raptor aterriza, el 16 de mayo de 2018, en una base aérea surcoreana en Gwangju, a unos 329 kilómetros al sur de Seúl, durante los ejercicios militares conjuntos Max Thunder de Corea del Sur y Estados Unidos.

La Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA, según sus siglas en inglés) criticó las maniobras, calificándolas como un ensayo para una invasión y una provocación en medio de la descongelación de las relaciones intercoreanas.

Este miércoles por la mañana, una fuente dijo, bajo la condición de anonimato, que un bombardero estratégico estadounidense B-52 podría no formar parte de las maniobras en curso.

Según la fuente, los cazas furtivos F-22 ya están participando en las maniobras mientras que el B-52 aún no lo ha hecho, y que, al parecer, podría no participar en los ejercicios, que tendrán lugar hasta el 25 de mayo.

Pyongyang ha mostrado, reiteradamente, su aversión al despliegue del bombardero B-52, parte del paraguas nuclear de EE. UU. sobre la península coreana.

Su protesta tuvo lugar después de que el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y el presidente del Comité de Asuntos de Estado norcoreano, Kim Jong-un, emitiesen una declaración histórica en su primera cumbre, celebrada en abril, en la que se comprometieron a detener todos los actos hostiles entre sí en tierra, mar y aire.

La protesta de Pyongyang generó preocupaciones de que los esfuerzos para la paz puedan verse comprometidos.

La protesta de Pyongyang también reforzó la opinión conservadora de que el Estado comunista podría usar la declaración intercoreana para oponerse a cualquier simulacro entre los dos aliados, que forman parte integral del sistema de defensa conjunta entre Seúl y Washington.

paola@yna.co.kr

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